SANTA RITA DE CASCIA
22 de mayo
Siglo 1457 d.C.

Se
llamaba Margarita y había nacido en el castillo de Roccaporena,
Spoleto (Umbría); sus padres eran ya mayores cuando ella
nació. Desde su adolescencia quiso ser monja, pero para no
contrariar a sus padres aceptó casarse (c. 1395),
uniéndose a un hombre brutal y descreído de nombre Paolo
Ferdinando, a cuyo lado, durante 18 años, fue modelo de
paciencia y de bondad, educando cristianamente a sus dos hijos, que se
parecían a su padre, en su castillo de Rocca-Porena. El marido
la maltrató durisimamente.
Consiguió
la conversión de su marido que murió asesinado, como
consecuencia de su antigua vida. Parecía que su existencia
había encontrado la serenidad, pero aparecieron nuevos dramas
familiares debido a los propósitos de venganza de sus hijos, que
quisieron vengar la muerte de su padre, ella oró porque ella
había perdonado a los asesinos: "Señor, es mejor que
ellos mueran, antes de mancharse con una culpa irreparable"; su
oración fue atendida, sus hijos murieron.
Tras
la muerte de estos decidió ingresar en el convento de Santa
María Magdalena (hoy llamado de Santa Rita) que seguían
la regla de san Agustín (pero no eran agustinas, como muchos
autores han creído) de Cascia, quiénes se negaron a
admitirla porque no aceptaban viudas, pero después de mucha
oración y penitencia y la ayuda de san Nicolás de
Tolentino, consiguió en 1417 sus propósitos, para
convertirse una humilde religiosa, hasta su muerte.
Un día en
oración (según otros autores, mientras escuchaba un
sermón de Santiago de la Marca), sintió un arrebato
místico, en el que Cristo la penetraba con una espina en la
frente, y así quedó señalada con este beso
doloroso durante 14 años; la herida se infectó y la
obligó a vivir aislada en su celda, a excepción de una
breve peregrinación a Roma, durante la cual, milagrosamente, la
herida cicatrizó, para volver a abrirse a su regreso. Durante
una larga enfermedad que la obligó a permanecer postrada, Rita
recibió la visita de una pariente que se ofreció a
llevarle un recuerdo de su aldea natal. Rita pidió una rosa, y
un higo del jardín familiar, y aunque era Enero, la pariente los
encontró y se los llevó. Poco tiempo después Rita
murió. Su
cuerpo permanece incorrupto en el convento de Santa Rita de
Cascia. Fue canonizada por SS
León XIII el 24 de mayo de 1900.