SAN DAVID LEWIS
1679 d.C.
27 de agosto
Nació en Abergavenny, de padre anglicano y madre
católica, fue educado en la fe del padre; fue educado en la
Royal Grammar School. Su inclinación era la abogacía y a
los 16 años entró en el Middle Temple. Se colocó
como tutor del hijo del conde de Savage, y en calidad de tal
viajó al extranjero. Después de un viaje a París
se convirtió al catolicismo. Muertos sus padres, se
marchó a Roma, donde ingresó en el colegio inglés
(1638), y se ordenó sacerdote en 1642. En 1645, estando
todavía en Roma ingresó en la Compañía de
Jesús. Hecho el noviciado y la profesión religiosa es
enviado en 1646 a la misión inglesa, pero para ser llamado
enseguida de nuevo a Roma, donde se le da el cargo de director
espiritual del Colegio Inglés.
En 1648, y a petición propia, vuelve a Gran
Bretaña y se establece en Cwm, Llanrothal, aquí
trabajó como misionero a lo largo de 31 años, usó
el alias de «Charles Baker», realizando una labor
admirable, trayendo de nuevo a la fe a los caídos, fortaleciendo
a los débiles, no importándole los peligros, soportando
dificultades con ánimo entero, y mostrando tal caridad con los
pobres que se ganó el nombre de «Tady Plodion», es
decir el «padre de los pobres».
En 1678 estalló el escándalo de la llamada
«conspiración papista», denunciada por Titus Oates,
y aunque finalmente resultó ser falsa, se hizo muy espesa la
persecución contra los católicos. El P. David se
escondió en Llanfihangel Llantarnam, pero unos católicos
apóstatas lo denunciaron y fue arrestado el 17 de noviembre de
1678 justo cuando se disponía a decir misa. Llevado a Aberganny,
fue luego encerrado en la cárcel de Monmouth, donde estuvo hasta
mediados de enero de 1679, en que fue llevado a la de Usk. En el juicio
de marzo compareció ante el juez sir Robert Atkins, ante el cual
una testigo declaró haberle visto ejercer el ministerio
sacerdotal católico. Fue entonces condenado a muerte.
La ejecución tuvo lugar en Usk, frente a donde
está ahora la iglesia de San Francisco Javier. El mártir
se dirigió a los presentes y confesó ser católico,
sacerdote y jesuita, y dijo que como se le condenaba por haber dicho
misa y administrado los sacramentos, él moría por la
causa de la religión. Exhortó a todos a ser firmes en la
fe, frecuentar los sacramentos, sufrir con paciencia las aflicciones y
persecuciones y perdonar a los enemigos. La gente se quedó tan
conmovida con estas palabras que empezó a tirar piedras al
verdugo, el cual se marchó, siendo sustituido por otro. Sus
últimas palabras fueron: «Dulce Jesús, recibe mi
alma». Fue entonces ahorcado y descuartizado. Fue canonizado el
25 de octubre de 1970 por el Papa Pablo VI.